16.3.10

¿QUIERES QUE TE CUENTE UN CUENTO?


Os voy a contar un cuento que he leído en el Levante hoy. Los cuentos que hemos contado y los que nos han contado configuran esa capacidad humana tan especial, que permite hacer del relato una actividad con la que exponer lo que somos, nuestras esperanzas y nuestros miedos.

Érase una vez, érase que se era...La magia de estas palabras con las que se inician los cuentos, por lo que representan y por lo que sugieren, nos permiten idear, comunicar, emocionar y contar cuentos como este, que a veces vomitan nuestra protesta.

Y dice así el cuento:

"Erase una vez una comunidad que nació con ganas, ilusionada, dispuesta a cambiar las cosas, pero se distrajo y, poco a poco, le fue creciendo un estómago enorme, el más grande de todos los que podamos imaginar.

Y, ahora, en esa tripa desproporcionada parece que quepa todo. Cabe que un dirigente de la llamada Televisión Valenciana practique el acoso y derribo del personal y que su partido lo acune con delicadeza. Un sujeto que llegó a este puesto proveniente de otros escándalos que demuestran su calaña y ha sido repetidamente aupado hasta llegar donde estaba como pago de favores, dicen, como si eso fuera lícito.En ese estómago dilatado cabe también que un diputado insulte a una diputada, como ha hecho ya saben ustedes quien, demostrando una calidad humana más que dudosa que le incapacita para ejercer el poder porque no sabe administrarlo. Y tiene razón la agredida al decir que no sólo le ha de pedir disculpas a ella, como ha hecho, sino a todos los que pagamos su sueldo de diputado y nos quedamos atónitos cuando oímos lo que oímos y vemos lo que vemos.

También cabe en ese abdomen virtual que la presidencia de una alta instancia, cada vez menos alta, permita el navajeo manipulando el uso de la palabra y convirtiendo el Parlament en un ring lleno de trampas y golpes bajos.

Y ahora vemos que en esta barriga infinita incluso cabe la censura que, ignorantes, habíamos olvidado, aunque no es la primera vez que nos visita. Ahora, con unas fotogra-fías delante, la derecha se irrita, y quiere negar su propia historia e ignorar la realidad, como si al eliminar unas imágenes pudieran borrar los hechos de nuestra memoria. Otra vez abusa del poder y recurre a la tijera, para perplejidad de un mundo que creía viajar por el siglo XXI.

Ya ven, con nuestra barriga hinchada a cuestas, creemos que es el último mal trago para nuestros maxilares descoyuntados, pero no se preocupen, siempre quedará uno más.Mientras nos vamos a casa a hacer una pesada digestión imposible, me pregunto hasta dónde estamos dispuestos a aguantar nosotros, los comensales de este banquete vergonzoso. Y, ¿saben?, no encuentro respuesta.

El cuento "La digestión" lo ha escrito Rafael Rivera, arquitecto y vecino de Godella. A Rafa le he oído contar otros cuentos a sus hijos cuando eran pequeños, cuentos hermosos de finales felices, Éste tiene un final abierto, depende de todas y todos nosotros.

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