16.7.10

PRINCESA



No me llames princesa, llámame otra cosa, más cursi, más tierna, más cercana o "políticamente más correcta". Se admite cariño, cielo, vida mía, chiquitinasquilla, bicho, incluso...Secretaria General o Presidenta de la República. Pero no me cuentes cuentos de princesas, ni me hagas soñar con finales hermosos de príncipes, reinos y bodas, que hacen de mí una princesa sin corona, sin nada propio, que espera y cuida de la casa o de su reino, de su marido, de sus subditos y se mira al espejo, ¡qué bella! pero que no sabe clavar un clavo, ni arreglar el coche, ni estudia, ni vive. Hay otros hermosos finales para los cuentos, seguro que los encuentras. No me llames princesa, abuela, no me llames princesa.

El Servicio Nacional de la Mujer (Sernam) de Chile en la Campaña “Viejos Cuentos, Nuevos Finales” plantea romper esquemas y rechazar el papel de la mujer que desde niñas nos han asignado, y que mejor que a través de los viejos y tradicionales cuentos. Sus princesas... las siguen llamando princesas -lo siento, nieta- son diferentes.

Un cambio en el relato. Se ha modificado el final tradicional y aplicado el enfoque de igualdad y no-discriminación. Aquí tenéis dos finales diferentes para Cenicienta y la Bella Durmiente.

Gracias a demego38 que nos mostró el vídeo en Youtube

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