3.10.10

SINDICATOS II. LA OFENSIVA ANTISINDICAL

"Nunca en democracia ha habido una ofensiva tan salvaje contra los sindicatos" leo en Público esta mañana y son palabras de Joaquín Pérez Rey, profesor de Derecho del Trabajo de la Universidad de Castilla-La Mancha, no son palabras de un sindicalista, sino de un experto que avisa de los peligros de esta situación para el estado de bienestar "los medios de la derecha han publicado artículos en los que se pide la ilegalización de UGT y CCOO (El Mundo), se insinúa que sus líderes deberían estar presos (La Razón) y se trazan paralelismos con las FARC (Abc) y ETA (La Gaceta)".

Vamos, un dislate, pero un dislate peligroso que Pere Rusiñol en su artículo analiza así "Primero fue un bombardeo poniendo en cuestión a los liberados, los piquetes, los convenios, la participación sindical en la negociación de los ERE, los cursos de formación, la financiación pública de las centrales..."

¿Cómo no estar de acuerdo con él? Es tan sencillo utilizar los medios de comunicación, la ilógica de generalizar, haciendo universal la actuación de uno o alguno para demonizar a los sindicatos. Y nosotros, hijos de los mass-media ¿lo aceptamos? Pero el objetivo de la patronal y de la derecha no es difícil de comprender: socavar los convenios colectivos que negocian los sindicatos y "volver a la relación directa entre un trabajador y un empresario, en la que el trabajador, lógicamente, no tiene nada que hacer".

Albert Recio, economista de la Universitat Autònoma de Barcelona dice en el artículo, "la derecha ha recuperado su programa máximo, cuyo elemento central es desmontar la negociación colectiva para recortar sin freno el Estado del bienestar".

Observadores del proceso y expertos en el asunto, no dejan de avisar de las consecuencias de este momento. Y lo absurdo es que la falacia va entrando como las olas de verano en nuestras vidas ¿la derecha nos defenderá?, ¡pobres de nosotros en sus manos! Que los liberados sindicales no trabajan y que las horas sindicales son para tomarse cafés se convierten en las sesudas afirmaciones de algunas conciencias, que eso sí, afirman que la cosa no va bien, que la reforma laboral no les convence o sí, pero que tampoco les convencen los sindicatos.

Leo en El País, que hace una encuesta tras la huelga ¡buen momento para hacer encuestas! y que tiene los resultados para el PSOE, que cabría esperar en estos momentos en los que se difuminan los logros y las conquistas de estos años "a Mariano Rajoy le es muy rentable su estrategia de ponerse de perfil ante la huelga, de no arriesgar, de esperar a que Zapatero se cueza en su propia salsa y recoger entonces los frutos. Ha visto la protesta como un asunto que le es ajeno, y ni siquiera se ha conocido cuál era su propuesta de reforma laboral"

Y así, llegamos a la contradicción máxima. Socialistas de corazón y de convicción, defensores de los sindicatos y de su papel en la sociedad, exigiendo una rectificación díficil a un gobierno socialista. Pero lo peor es que aquellos que desean con el alma que los socialistas pierdan las elecciones, critican a los sindicatos y niegan las acciones que estos emprenden con suavidad, sin acritud, con la elegancia de los señoritos de colegios privados, y encima los responsables del sector financiero nos llaman imbéciles, esperando la bonanza capitalista y ambos, diseñan el futuro de una sociedad sin clases (porque es un término anticuado) sin convenios y sin liberados sindicales.
Y así esperan estar hasta la próxima crisis que ellos provoquen y nosotros padezcamos. Aunque les pese, en España crece la afiliación sindical y aunque Esperanza Aguirre "ponga en duda la representatividad de los sindicatos, lo hace como presidenta de un partido que en Madrid dice tener 90.000 afiliados. Pero CCOO y UGT suman en la región 300.000 afiliados".
¡Casi na!

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