21.8.12

LIBERTAD


Una frase repetida de Virginia Woolf y una imagen que no consigo averiguar de quién es y que una buena amiga me envió. Las compartimos en momentos en los que la presión es tal que parece silenciar la protesta y la rabia. Y aunque hace mucho calor, después de leer y descansar, la claridad, concreción y concisión de este mensaje me ayudan a subir en la bicicleta y a seguir avanzando.

Pienso en algunos personajes de los libros que he leído este verano, jornaleros de la sierra del Sur, guardias civiles que en la posguerra eran comunistas, silencios y torturas, años de clandestinidad en "El lector de Julio Verne" de A. Grandes. Negros del Misisipi, que llegaron a España a luchar en las Brigadas Internacionales y aquí, por primera vez, se sintieron libres. Niños utilizados en experimentos en connivencia con la iglesia  y el empeño de una policía por descubrir la verdad "El síndrome E" de F. Thilliez. Un relato tremendo de Sandor Marai, recientemente aparecido, "Liberación" y otra novela, "Libertad" de Franzen, ambientada en el oeste americano. Lo cotidiano se enfrenta al compromiso, al deseo, al ansia de poder y a la lucha por el bienestar común, en un mundo que va demasiado rápido y a veces resulta difícil de comprender.

La libertad  se gana, se pierde y se conquista y a veces se vuelve a perder. La libertad de expresión, de acción, de elección... La libertad  se enfrenta al pensamiento único, a la dirección única y te hace seguir soñando, ideando, elaborando, razonando y actuando. Esa libertad que busca las causas de los hechos y no se conforma con la primera respuesta, esa es la libertad que defendemos.

Hay una larga frase de uno de esos libros "De Misisipi a Madrid" de Yates que un amigo entrecomilló hace tiempo y sobre la que escribió un artículo El enemigo no puede ganar siempre: "Algunos días se pierde y otros se gana. Y entre tanto, progresos, retrocesos, ataques y contraataques. Pero de algo estoy seguro: el enemigo no puede ganar siempre. Igual que sale el sol, la gente continúa levantándose y luchando por la dignidad humana y la libertad".

Y pienso en lo que une a personajes tan diversos, en tiempos y lugares tan distintos, y a los que me han hecho disfrutar de buenas novelas policíacas este verano: la búsqueda de la verdad, el ansia, la esperanza y el deseo de libertad, que nos humanizan.

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