5.5.13

SÍNTOMA COTINO



El 3 de mayo fue un día especial para los que allí estábamos. Después de casi 7 años, la plaza se llenó de personas que gritaban "sí se puede, no os olvidamos, Cotino dimisión". El 3 de mayo, la reflexión, el recuerdo  y la rabia se impusieron al olvido y a la falta de información. El día 3 de mayo, la Asociación  Víctimas del  Metro 3 de julio se sintió apoyada por mucha gente, resultado de la denuncia del programa Salvados  y de la increíble actitud de algunas personas del gobierno valenciano ante el accidente ferroviario más grave de España. Camps se fue, envuelto en brumas, sin haberlos recibido siquiera y Cotino ha mantenido el legado de la indiferencia, la insensibilidad, la manipulación y la falta de responsabilidad política del P.P.  Brutales fueron los hechos, 43 muertos + 47 heridos= 0 responsables y brutal todo lo que se dijo en el programa de Jordi Évole, que demostró como el periodismo comprometido y veraz  es imprescindible para  la democracia
Hoy  la Asociación de Víctimas del Metro 3 de Julio da las gracias en su blog de esta manera:
"SALVADOS utilizó #olvidados en su programa, y tenían razón,  gracias a JORDI ÉVOLE, SALVADOS, LA SEXTA,  EL TERRAT y como no BARRET FILMS, se ha conseguido salir de ese olvido y por supuesto gracias todos los que nos habeis acompañado masivamente en la Plaza de la Virgen, virtualmente enwww.0responsables.com/plaza, y con vuestros impresionantes mensajes de apoyo en facebook y twitter. Como dijo Beatriz, os necesitabamos y os tenemos.
Pero dejadnos que demos un gran GRACIAS, a todos los que nos habeis apoyado desde el principio, sin vosotros no hubiéramos llegado a la concentración nº 79, viendo la foto del antes y después de la plaza, parece que eramos pocos, pero para nosotros erais muchos. Ciudadanos anónimos, asociaciones, artistas, prensa y medios, políticos ... no queremos dejarnos a nadie, la lista es larga.
Y ahora, esperamos que los que estabais y los que os habéis unido, nos sigáis apoyando por ellos, por los 43 fallecidos y 47 heridos, para que nunca más vuelva a suceder, porque podíamos haber sido cualquiera.

La imagen habla por si misma. GRACIAS".


Juan Cruz, al que me pareció ver en la plaza, ha escrito también hoy un artículo en el país que titula "Síntoma Cotino" con un subtítulo referente a la vergonzosa actitud que mantuvo Cotino en  "Salvados".

Esta actitud domina entre aquellos que se dedican al poder, como si los demás no existieran


Este es el texto del artículo de la semana:

"Debería haber abierto en la sede de los partidos políticos, y en las mentes de quienes tienen poder en esas organizaciones, un seminario que se dedique a estudiar la actuación de Juan Cotino ante las cámaras de Salvados, el programa de Jordi Évole en La Sexta.
Porque en esa comparecencia perfectamente involuntaria e indeseada de este político que preside las Cortes valencianas se puso de manifiesto mucho más que un rostro, una sonrisa y una actitud, la del hombre público que prefiere el silencio a la explicación.
Ahí se puso de manifiesto, en el gesto, en la palabra, en la indiferencia, el último eslabón, el más avieso, de un síntoma, que para simplificar podríamos llamar el “síntoma Cotino”. Esta actitud domina desde hace tiempo entre aquellos que se dedican al poder, a ejercerlo y a conservarlo, como si los demás no existieran y como si fuera preciso ahuyentarlos como sujetos a los que es mejor invitarlos a una copa de vino antes que acceder a que cumplan con su misión.
El desprecio al periodista, que Cotino practicó minuciosamente ante la presencia de Évole, fue equivalente al desprecio al ciudadano, y de hecho lo prolongó a la ciudadanía propiamente dicha con una desfachatez que traspasaba la pantalla. El presidente de las Cortes, que antes fue consejero del expresidente Camps y aun antes fue jefe de la policía española, le negó respuesta también a los que, en el escenario de una feria pública, le exigían, como el propio Évole, que respondiera a ciertas inquietudes realmente serias, pues derivan de un accidente ferroviario que causó 43 muertos en Valencia.
Al parecer, el señor Cotino fue fundamental en el entramado que logró que ese accidente no tuviera en aquel tiempo (2006, antes de una sonada visita del Papa) la repercusión pública, judicial y mediática, que la magnitud del desastre hubiera impuesto. De eso iba el programa: ¿cómo se logró atenuar aquel ruido y la expresión pública de aquel dolor? ¿Cómo logró el Partido Popular en Valencia desviar la atención del suceso, qué hizo para que la comisión de investigación parlamentaria fuera manipulada hasta los límites de su nulidad? Y las preguntas que Évole fue haciendo, hasta llegar a Cotino, tenían esa preocupación: ¿qué pasó? ¿Se puede explicar? Y, claro, Évole buscó al presidente de las Cortes. ¿Qué hizo usted? ¿Tiene necesidad de que se sepa la verdad?
Lo encontró en una fiesta del vino, después de haberlo buscado en su propio teléfono celular (que contestó un hermano, vaya por Dios). La escena en la fiesta del vino es el epítome del síntoma Cotino: no solo se negó el político a aceptar, escudado en una sonrisa que a veces se cayó de su rostro para dar paso a una indignación que helaba la sangre, que el periodista tuviera derecho a saber; a una joven que lo incitó a responder (al periodista y a todos los presentes) le inquirió sobre su procedencia, como si ahí radicara el origen de su participación en el disgusto. Y luego guardó silencio, embutido en un mutismo que parecía el disfraz de una huida contumaz amparada en la conciencia (y en la mala conciencia) de quien se considera impune, ajeno a toda necesidad de respuesta.
La sonrisa de Cotino se nos quedó helada en la mente. 

PRÓXIMA ESTACIÓN: JUSTICIA!!

En el enlace de la Asociación Víctimas del Metro 3 de Julio AQUÍ podéis leer en su blog mucha documentación 

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