16.12.09

LA DIFAMACIÓN

La palabra difamación está formada por el prefijo dis- (di) que sirve para negar la raíz que le sigue en este caso fam-(fama) y el sufijo -ación, relacionado con la acción. Di-famación, es decir, la acción mediante el cual se intenta desacreditar gravemente la buena fama de una persona. La difamación es ese hablar mal de alguien, que a veces escuchamos o leemos, con la clara intención de desposeer al otro de su buena fama. Difama, que algo queda, se dice. La difamación es una acción a la que nos tienen acostumbrados la derecha y algunos programas del corazón. No sé quién de los dos la usa más.

Para reconocer la difamación conviene usar la razón.

A veces se difama para evitar una sanción, una denuncia o para desviar la atención de lo importante, para "dar primero" (denuncia antes de que te denuncien) o porque no hay otra forma de atacar al adversario político, al que opina diferente y se mantiene inasequible al chanchulleo, porque es honrado y no acepta ni trueques ni trajes. Vamos, que no hay quien le pueda llamar corrupto o ladrón.

Que el Ayuntamiento de Rocafort no está contento con el de Godella es un hecho incuestionable. Por varias razones: tiene diferente color político y los socialistas no le gustamos nada, no hay más que ver cómo trata a la oposición; le ha costado lo suyo un PAI que se aprobó con el beneplácito del PP que entonces gobernaba en Godella y que logró paralizar la actual corporación de Godella, con su Alcalde el socialista Salvador Soler. Si a eso le añadimos el conflicto por el paso subterráneo en la carretera de Bétera, que comunica, bueno que Rocafort no deja que comunique, a Santa Bárbara 3ª fase (Godella) y la Urbanización Santa Bárbara de Rocafort, a pesar de las reiteradas sanciones que les ha impuesto la Consellería, dando la razón a los vecinos de Godella y...tendremos un perfecto panorama del aprecio que nos tienen.
Que la policía de local de Rocafort, de Godella y del mundo mundial debe cumplir las normas y la legalidad, ya sean las de tráfico o las sentencias, es otro hecho incuestionable. No sólo no puede colocar su coche completamente sobre la acera, sino que para salir de su ámbito de actuación debe avisar a la policía local del otro término y contar con su autorización expresa. Es el protocolo obligatorio cuando se va armado por un pueblo en el que no se tiene jurisdicción como agente de la autoridad.
Que cualquier vecino se extrañaría de ese comportamiento también es incuestionable. El coche sobre la acera y más al ver salir a uno de los policías, andando con rapidez hacia un callejón. Pero un Alcalde no sólo se extraña, sino que se preocupa y se pregunta ¿qué debe haber pasado para que la policía local de Rocafort entre en Godella, en donde no tiene jurisdicción y actúe de esa manera?
Y es lógico también que un Alcalde le pregunte al policía del coche qué ocurre y le diga que quite su coche de la acera, pues había sitio para aparcar correctamente a menos de 50mts y que además invoque al ejemplo que toda policía debe dar a la ciudadanía.
Eso...ya lo sabemos, no le gustó al policía local de Rocafort, ni a su gobierno del PP. ¡Y cómo son las cosas! acaban denunciando a nuestro Alcalde por abuso de autoridad y por tener mal carácter ¡y eso qué el policía no quitó el coche!
Difamar no es un buen sistema, se puede volver contra quien lo usa y dice mucho de la educación política del que lo practica.

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