1.5.10

SOBRE TÁCTICAS Y ESTRATEGIAS


La formación política de algunos viejos rockeros/as nos ayuda a entender con frialdad las situaciones, que desde la emoción sólo generan ira.
Por eso tratamos con tranquilidad y respeto -como lo hizo nuestro Alcalde, el socialista Salvador Soler- la decisión del Concejal del Bloc, Gines Ruiz, de abstenerse en la votación de los presupuestos municipales y de abandonar el gobieno municipal de Godella, que anunció en el pleno del jueves.
Aprendimos hace años, en aquellos viejos manuales que hoy solo suenan a teoría militar o comercial, a distinguir táctica de estrategia, dos conceptos diferentes que conviene no confundir.

La táctica es la acción que realizamos para conseguir un resultado concreto en un momento determinado, por ejemplo, decir que hay escuchas telefónicas, sembrar confusión, responsabilizar a los demás de nuestras acciones, separarse de otros, escudándose en afirmaciones que no contemplan toda la realidad, porque consideramos que es interesante marcar las diferencias.

En cambio, la estrategia se sitúa en un nivel superior, ya que está centrada en la consecución de objetivos más a largo plazo. Consiste en elaborar un plan, por ejemplo un plan para rentabilizar la acción política, que para la mayoría se rentabiliza en votos. Tener un plan es importante, sobre todo cuando se tienen pocos votos.

En términos militares, la táctica puede hacernos ganar o perder una batalla. Pero la estrategia nos puede hacer ganar o perder la guerra. A veces se ganan batallas, pero se pierde la guerra. Y es peligroso confiar en la táctica que parece iluminar algunas acciones de la izquierda. No entender esto, ahondando en las diferencias, nos ha hecho perder más de "una guerra". Los conceptos confianza, desconfianza, coherencia, incoherencia, se llenan de subjetividad y esos valores a veces carecen de valor o tienen el valor que cada uno les da.

Entiendo que en política, lo más conveniente es que dediquemos el tiempo suficiente a establecer una estrategia -aquello que queremos conseguir, el lugar al que queremos llegar- para después pasar a definir las acciones tácticas que nos permitirán alcanzar el objetivo.

Si lo hacemos al revés, corremos el riesgo de malgastar nuestro tiempo y nuestro esfuerzo en acciones inconexas y desordenadas que seguramente no nos conducirán a ningún lugar. Y, después, por supuesto, tendremos que establecer la estrategia y, de nuevo, la táctica.

Y en Godella, la izquierda está condenada a gobernar en coalición, una "deliciosa condena" para los demócratas, que hace necesario tener una buena estrategia. Por eso, admiro a las personas capaces de supeditar la táctica a la estrategia y de aguantar firmes los malos momentos, porque sé que tienen un proyecto de futuro y me producen tristeza los que no lo hacen.

En la política, la estrategia es el dominio de los estadistas, mientras que la táctica es el quehacer de los políticos de coyunturas. El estratega se preocupa por la historia; el táctico por las cámaras y los titulares y, en todo caso, por los votos que cámaras y titulares pueden inducir.

La táctica depende del tiempo, atenta a ‘coger al vuelo’ las posibilidades de provecho. Necesita jugar constantemente con los acontecimientos para hacer de ellos ‘ocasiones’. La estrategia se ocupa primero de distinguir en un ‘medio ambiente’ lo que es ‘propio’, es decir, el lugar del poder y de la voluntad propios. La racionalidad política, económica o científica se construye de acuerdo con este modelo estratégico, que a veces no es lo que uno desea, sino lo que debe ser.

Leer El arte de la guerra de Sun-Tzu resulta esclarecedor, pero prefiero el poema de Benedetti que se titula así: Táctica y estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos

mi táctica es
hablarte y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible

mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo
ni sé con qué pretexto
pero quedarme en vos

mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón ni abismos

mi estrategia es
en cambio más profunda
y más simple

mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

Por todo esto, las palabras del Alcalde socialista, Salvador Soler, en el Pleno me parecieron la expresión de la estrategia necesaria para el futuro de Godella.
En la foto, Mario Benedetti.
Añado lo que leo en el Levante de hoy, 1 de mayo, esos hechos que producen tristeza y que demuestran la falta de estrategia. La noticia de que EU y Compromís se ven las caras en los juzgados y además, la extrañeza, por contradictoria, según la Asociación de Periodistas Gráficos de la Comunidad Valenciana, cuando en esta situación Oltra se negó a salir en las fotos.
Pena negra, pena negra...Camps "no sabe, no contesta", sonríe en su palacio.

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